viernes, 25 de abril de 2008

Fue por una pavada

Querido lector, sepa disculpar mi prolongada ausencia. Me imagino como habrá encendido tantas veces la computadora, cliqueado el ícono del Explorer y probablemente llevado el ratón hacia Favoritos para finalmente ingresar en este blog y desilucionarse al ver siempre la misma entrada. No sé si esto le sirve de consuelo, pero a mi también suele pasarme esto cuando, siguiendo los mismos pasos que usted, entro y no encuentro ningún comentario.
Supongo que ya se habrá imaginado mil razones por las que no posteo (¿así se dice?) nada desde hace una semana. Pero se equivoca: no soy un vago, no estuve muerto toda la semana y resucité hace un rato, tampoco me fui de viaje, ni fui secuestrado por las FARC y fui liberado luego de la mediación de Chávez y el envío de una misión humanitaria de la que formaran parte el ex presidente Kirchner, el presidente francés y su flamante esposa Carla Bruni.
Usted estará preguntandose: ¿por qué me cuenta esto? Esto trae a mi mente lo que escuché hace poco en una clase de Semiótica. El profesor estaba explicando el modelo saussuriano de la lengua y los alumnos, yo incluido, lo miraban con la boca abierta, casi con la lengua afuera. De repente el profesor dijo: "Esto es una pavada". El problema es que nosotros lo veíamos como algo complejo, nos hacíamos la cabeza con el significante, el interpretante y todo ese bodrio. Y eso nos impedía entender el triángulo linguistico más fácilmente. Bueno, eso mismo digo. No tiene que haber una explicación razonable o delirante, según como usted quiera verlo, de porque me ausenté esta semana. Fue por una pavada.
Igual sigo sin entender a Saussure.

domingo, 13 de abril de 2008

Ficciones

Algunos dijeron, luego, que habían visto al hombre caminando por las calles del barrio de Palermo los días previos. Incluso alguien se animó a escribir una carta de lectores al diario La Nación para corregir la omisión que se hizo en la cobertura del conflicto del campo al omitir la presencia de este hombre en las calles centricas mientras se producía el "cacerolazo".
Esa noche no hacía mucho frío y el viejo escritor había conversado con sus antiguos colegas, los que todavía vivían, en un café de la calle Corrientes. La mayoría de ellos quería saber qué había hecho todos esos años y, lo más curioso, cómo había recuperado la vista. Sin embargo el hombre sólo repetió versos de la "Divina Comedia" e incluso se animó a hacer una interpretación de su favorito: Shakespeare. No se había enterado de que, para ese entonces, se había publicado la película "Tiburón" y que había una cantante norteamericana de apellido Spears.
Uno de los antiguos colegas que lo acombañaba, quien pidió que no se revelara su identidad, declaró: "Fue por un mensaje de texto". El viejo escritor habría agarrado su bastón e invitado a sus colegas, y también a la gente de las otras mesas, a dirigirse a la Plaza de Mayo donde había viejas cuentas que saldar.
Cuando llegaron a la plaza (corría el rumor que se acercaba un grupo de piqueteros) había una multitud y numerosas banderas que no se guardaban de insultar a la presidenta (el viejo escritor todavía no podía creer como gobernaba una mujer) y otras en defensa de los productores del campo. El hombre sacó el celular y escrbió un mensaje de texto al presidente de la Sociedad Rural: "Venite, che. Stamos todos". En eso estaba cuando llegaron los piqueteros y la gente comenzó a huir desesperada mientras a algunos los cagaban a fierrazos.
El hombre había quedado solo contemplando la batalla en el medio de la plaza. Todavía tenía el celular en la mano. El piquetero que se acercaba llegó a escuchar la voz que salía del aparato: "¡Raja, los van a matar a todos!"
-Hola, sorete -dijo el piquetero que tenía la camisa desabrochada y llevaba un fierro en la mano. El hombre tardó en contestar. Todavía no había soltado el celular.
-Estamos en el laberinto -dijo. El piquetero no pudo contener la risa.
-Acá el único laberinto es el de los negros como yo que no tenemos salida. Vos sos un oligarca, sos la lacra de la sociedad, vivis en Palermo...
El hombre lo escuchaba absorto. En ese momento, aunque tenía una memoria prodigiosa, no pensó en el "Facundo" de Sarmiento. Recordaba algunas estrofas del "Martín Fierro": "Debe trabajar el hombre/para ganarse el pan/pues la miseria en su afán/de perseguir de mil modos/llama en la puerta de todos/y entra en la del haragán".
Cuando algunos hombres empezaron a golpearlo a fierrazos recordó otra frase de Hernández: "si la verguenza se pierde, jamás se vuelve a encontrar". Intentó pegarles con el bastón pero ya no tenía fuerzas. Le hubiera gustado desenfajar el facón como en alguno de sus cuentos, pero lo único que llevaba en el bolsillo era un celular.
No se supo más nada de él.

viernes, 11 de abril de 2008

Al menos más divertido que Borges

Debo ser sincero, y ya habiendo leído esta clase de declaraciones en otros blogs (no se asuste, no soy puto) no veo porqué ocultarlo: no sé qué escribir. Había pensado en escribir alguna crónica pero, la verdad, en los últimos días no me ocurrió nada sorprendente: el colectivero me dijo que no se podía subir con comida al bondi cuando iba a darle el primer mordiscón a un suntuoso pancho (entiéndase con ketchup, mayonesa y papas fritas), vi a Roly Serrano, al peludo que era hermano de Dibu (perdón, mi conocimiento sobre la farándula no llega tan lejos) y a Miguel Angel Rodriguez en la puerta de un recital, y además, la otra mañana me quedé dormido lo cual ocasionó mi llegada tarde a la facultad, otra más. Esto último, sin embargo, no es motivo de preocupación: no voy a quedarme libre. Es más, no creo que por eso vaya a desaprobar ninguna materia (Aclaración: soy estudiante de comunicación social -¿merece una "ciencia" tan jóven mayúsculas? -en la UBA, ergo: Facultad de Ciencias Sociales, ergo: ¡no hay de que preocuparse!). Igualmente, ya que mi intención es identificarme con usted, el hecho de admitir que mi vida, al menos en los últimos días, tiene poco de interesante, creo que ayuda a ese propósito. No sé olvide -recordará, si leyó las "entradas" anteriores (sino hágalo) -que para llegar a ser un escritor reconocido hay que lograr la identificación con el lector, además de tener un blog, proclamar a los cuatro vientos que Borges era un ciego aburrido y que la literatura está muerta, entre otras cosas.
Bueno (no sé que más decir), ¿vio que poco interesantes son nuestras vidas, querido lector?
Acalaración sobre la "entrada" anterior: sepa disculpar mi ignorancia sobre la materia, pero Valeria Mazza no tiene, aún, ninguna hija mujer. Si no me equivoco (si, los escritores también nos equivocamos) tiene cuatro hijos varones y actualmente espera una hija, pese al descontento de su marido, el... (ignoro su profesión, si es que la tiene), que habría afirmado que si tenían otro hijo se "cortaba los huevos", literalmente.
Aclaración 2: sigo buscando a Blogger. Le pido a los lectores que de saber algo me lo notifiquen. Se agradecería.

miércoles, 9 de abril de 2008

Investigando sobre el "contenido de dudosa reputación"

No puedo ocultar que todavía no sé muy bien cómo funciona esto. En realidad, le confieso, hasta hoy fui más devoto a los libros, las revistas y los diarios; de la PC: no paso del Word, hotmail y la wikipedia. De todos modos, le confieso que estoy haciendo un gran esfuerzo y no me olvido de que el blog es requisito fundamental si quiero ser escritor. Por eso, esta tarde estuve investigando un poco de qué se trata la cosa.
Aprovecho para decirle -es bueno que me vaya conociendo -que los escritores solemos ser gente muy curiosa. Entonces, no pude evitar preguntarme por qué cuando colocaba el ratón (forma elegante de decir "mouse" contraria a la lógica norte-sur) sobre el link "marcar blog" se aparecía una nota que decía: notificar a Blogger la presencia de "contenido de dudosa reputación"en esta página.
Pregunta 1: ¿Quién es Blogger?
Pregunta 2 (vuelvo al tiempo pasado para darle más suspenso, además que sigo sin saber quién es Blogger): no entendía a que se refiere el sitio cuando dice "dudosa reputación". ¿No hay una lista de reglas claras sobre el contenido? ¿No significa el hecho de dudar una falta de rigurosidad en las reglas? Por eso, mientras me hacía todas estas preguntas y ante el desconocimiento sobre la persona de Blogger, pulse el link vecino "Siguiente blog" (le sugiero que no lo haga, y si lo llega a hacer dejo notificado que no me hago cargo). Casi mágicamente aparecieron como conejos, valga la redundancia, una serie de fotos familiares que empecé a pasar rápidamente: un presunto padre jugando con sus hijos, toda la familia unida sonriendo uno sunpone que ante un generoso fotógrafo probablemente sin título que dice "chisss" o "whisky", etc. Pero fue una sola foto la que me llamó la atención, mientras pasaba el ratón rápidamente. Había una beba desnuda y llorando, ¡qué impresión! ¿La habrían violado? ¿Estarían buscando promocionarla para buscar el interés de la revista Playbloy? La hija de Valeria Mazza no era seguro. Fue ahí donde volvió a aparecer la pregunta sobre la "dudosa reputación", claro no del bebé, sino del ususario de ese blog. Igual, como no sabía donde encontrar a Blogger no hice nada.
Ahora cliqueo sobre el mismisimo link "Siguiente blog" pero ya no hay ninguna familia sonriendo, ninguna beba llorando, ni siquiera alguien desnudo. Hay un blog en inglés que ni me esfuerzo en leer mientras me pregunto quién es Blogger, donde está y dudo sobre la reputación del señor/a usuario de aquel blog.
Ah, señor/a lector (ay, me encanta como empieza a formarse una identificación. ¿Sabía que eso suele ocurrirle a los buenos escritores con sus lectores?): ¿alguién podría decirme quién es Blogger y donde encontrarlo? Tengo muchas preguntas para hacerle.

¿Por qué armar un blog?

Primero de todo les doy -me pregunto a quién -la bienvenida, LECTORES. Como intenté expresar entrelíneas todavía no tengo bien definido el destinatario, contra todas la teorías que critican la relación vertical emisor-receptor. Bueno, sepa disculparme, este es el colmo de la verticalidad si ni siquiera sé quién es el interlocutor. Pero mejor vayamos -fijese como quiero lograr una identificación con el lector (perdón si le chupo las medias) -al meollo de la cuestión: hoy leí una revista donde se daban diez consejos para convertirse en escritor reconocido. Uno de ellos era hacerse un blog. ¡Soy un escritor, viva!