lunes, 7 de diciembre de 2009

LA PRIMERA VEZ QUE ESCUCHÉ "EL JARDÍN DE LOS PRESENTES"


Todos tenemos un disco que nos recuerda especialmente a un lugar o una época, casi siempre porque hubo un tiempo en que nos la pasábamos escuchando ese disco (suele pasarme). A veces mientras volvemos a esas canciones aparecen imágenes del lugar donde lo compramos, o el recorrido del bondi que solíamos hacer mientras escuchábamos ese disco o puede ocurrir de manera inversa y que el paisaje urbano haga surgir mágicamente esas viejas melodías. A mi El jardín de los presentes, último disco de Invisible, me remonta a las épocas de Nélida. Déjenme aclarar que no tuve ninguna novia con ese nombre. Nélida fue un trío de jazz-rock (cualquier coincidencia con Invisible no es casualidad) en el que toqué en mis años de adolescencia. Nos juntábamos en lo del baterista, Pico, todos los fines de semanas y hacíamos nuestra música con cierto aire psicodélico hasta largas horas de la noche para desgracia de los vecinos. En los post-ensayo nos quedábamos largas horas escuchando discos en el cuarto de su hermano Emilio que se había ido a dar vueltas por América con Brando, su banda. Cada noche aparecía algo nuevo. En ese cuarto descubrí a Piazzola, Willy Crook, Led Zepellin, Los Socios del desierto... miles de bandas. Una noche después de un ensayo mi amigo puso El jardín de los presentes. Todavía me acuerdo del terror que me causó ver esa tapa: el rostro pálido de esa especie de Cristo con su corona de flores. O el encantamiento en el que caí desde el primer acorde de “El anillo del capitán Beto” (¡tardé años en sacarlo!) hasta la perplejidad que me produjo la frase final: “bienvenidos al jardín de los presentes”. Creo que la dice Machi, aunque no estoy seguro. Hoy mientras escuchaba ese disco de Invisible me acordé de todas estas cosas y eso merecía un post.
El jardín de los presentes fue grabado en 1976 ya con la incorporación de Tomás Gubistch en guitarra que tenía apenas dieciocho años. A diferencia de los dos primeros discos de Invisible el sonido es mucho menos psicodélico y tiene un sonido mucho más tanguero con letras más cercanas a lo urbano, aunque obviamente estamos hablando de Spinetta y no faltan las alusiones al cosmos, el espacio y el alma. En este disco Spinetta tiene un acercamiento mucho más fuerte con la canción, cosa que está prácticamente ausente en los primeros discos de Invisible, y que probablemente en el futuro lo llevaría a buscar nuevos rumbos como solista.
El anillo del capitán Beto: El mito dice que es un homenaje al Beto Alonso, ídolo y capitán de River Plate, equipo del cual el Flaco es hincha, por aquellos años. El título de la canción y la frase “y un banderín de River Plate” ayudaron a acrecentar este mito. Tengo una grabación de un recital de Invisible en el Luna Park del año 1976 y cuando canta esa estrofa gran parte del público (hay que decirlo, Boca es más grande que River) comienza a chiflar y algunos gritan: “¡gallina, gallina!”. Sin embargo, la canción en realidad habla de un personaje que viaja al espacio y allí en medio de la galaxia comienza a sentir la soledad y añorar su pasado en la Tierra. La melodía tanguera que hace la primera guitarra tiene un fuerte aire piazzolino, así como el riff del medio. La canción nos deja frases monumentales con un gran contenido nostálgico: “¿Por qué habré venido hasta aquí, si no puedo más de soledad?”, “¿Dónde habrá una ciudad en la que alguien silbe un tango”. Los libros de la buena memoria: El principio desprolijo me desorienta. La guitarra acústica todavía ensaya unos acordes, y creo que es Pomo el que dice “vamos” y comienza esa especie de blues tímido que suena más a balada. Tiene un acompañamiento de bandoneón ejecutado por Juan José Mossalini que le da un aire más tanguero, si bien en vivo a veces los acompañaba Rodolfo Mederos, uno de los primeros en introducir el tango en el rock. “Aunque habla del alcohol, es una cosa totalmente imaginaria. Por ahí con la palabra licor estoy simbolizando otro tipo de vicios”, decía El Flaco en una entrevista por aquellos años. La parte que más me conmueve es la parte del estribillo que dice: “Parado estoy aquí, esperándote, todo se oscureció, ya no sé si el mar descansará…”. Es impresionante que con sólo tres acordes haya compuesto semejante obra maestra. Hay una versión muy buena con Pedro Aznar en guitarra de mediados de los ochenta que puede encontrarse en youtube.
Alarma entre los ángeles: Es el único tema instrumental del disco y tiene un fuerte aire jazzero. Recordemos la gran influencia que tenía en esos años el guitarrista John Mc Laughlin en la mayoría del espectro del rock argentino que pasaba por su etapa más progresiva. En esta pieza Tomás Gubistch explaya todo su virtuosismo en la guitarra logrando melodías geniales en algunos pasajes. Me acuerdo que la primera vez que escuché el disco creí que era Spinetta el que tocaba la guitarra. No podía creer que tocara tan bien. Igual hay que reconocer que el Flaco también es un gran violero.
Que ves el cielo: Es tal vez la canción que menos suena a Invisible. Su simpleza recuerda a ciertos momentos de Pescado 2 o Artaud. Una canción de amor. Dice: “Hoy tu pollera gira al viento, quiero verte bailar, entre la gente, entre la gente, quiero verte bailar”. Cuando Serú Girán y Spinetta Jade tocaron juntos en aquel recital en Obras en 1980, Charly y Spinetta abrieron el concierto tocando este tema a dúo.
Ruido de magia: Con partes instrumentales que suenan más parecido a la primera etapa de Invisible, es la canción más sinfónica del disco. Los teclados fueron grabados por Gustavo Moretto, ex trompetista y tecladista de Alma y Vida que en esos años era miembro del grupo Alas junto a Pedro Aznar y Carlos Riganti. La canción pasa por varios climas con un desempeño espectacular de Pomo en la batería.

Doscientos años: Una canción en la que Spinetta parece hablar con el mar. Dice: “Una palabra, dame una palabra, sólo una palabra, dame suave brisa, oh brisa de la playa…”. La parte del final con el coro a dos voces cantando “uh-la-la-la-la…” y el acompañamiento de la guitarra eléctrica me pone piel de gallina.
Niño condenado: Spinetta estaba mirando a su perrita y… ¡compuso esta canción! Algo que solo McCartney (“Martha My Dear”) y Spinetta pueden lograr. “Sentí que era casi un ser humano pero que ciertos designios la habían conminado a ser un can”, explicó en una entrevista. El estribillo bien heavy del final remonta a los primeros simples de Invisible (“Elementos leches”, “Estado de coma”, “Lo que nos ocupa es esa abuela…”). Dice: “¡Perdonado, perdonado…!”. El perro representa un ser humano conminado a ser un can, pero a la vez así se salva de la angustia existencial del hombre.
Las golondrinas de Plaza de Mayo: Una de las canciones más hermosas de Spinetta. Si bien el Flaco siempre dijo que no le gustaba la música de protesta, en sus canciones hay un cuestionamiento de la realidad por ahí mucho menos directo que en el caso de otros artistas. Tiene frases como: “Las golondrinas de Plaza de Mayo, observan la gente desde el mismo árbol”, “Y si las observas, entenderás que sólo vuelan en libertad”. En esta canción las golondrinas podrían ser el mismo Spinetta que observan la realidad de un país, como se van sucediendo los hechos en épocas de fuerte violencia política, sin poder hacer nada para cambiarlo. Eduardo Berti le preguntó si la letra guardaba alguna relación con la dictadura militar que había en el país por aquellos años. “Es independiente del golpe, y del momento político. Lo que pasa es que siempre hay un grito de libertad en mis letras”, fue la respuesta de Spinetta que a lo largo de los años se ha cansado de negar todas las interpretaciones políticas que se han hecho sobre su obra.
Yo creo que se puede vivir un tiempo dentro del tiempo, y para mí cuando tenía quince años fue como vivir en los años setenta. Claro que sin la violencia política de esos años, pero puedo afirmar fehacientemente que cuando yo tenía quince años (rondaba el 2002), influenciado por la música que escuchaba seguramente y algún que otro libro que leía, vivía en los setenta. Con mis amigos nos compramos nuestros pantalones oxford que usamos dos o tres veces y después tiramos. Y también hicimos otras locuras que tal vez algún día cuente. Era la época en que nos juntábamos con mis amigos de Nélida en el cuarto de Emilio y escuchábamos Invisible, Pescado Rabioso, Pink Floyd, Led Zeppelin y otras bandas de aquellos gloriosos años. ¿Y a ustedes a qué les recuerda El jardín de los presentes?

9 comentarios:

Anacoreta dijo...

gracias a freddy de La cofradia por el banner.
Pueden bajar discos en vivo de invisible y muchas otras bandas argentinas en:

http://aguantelacofradia.blogspot.com

Espero sus experiencias con invisible y el jardin de los presentes


Manuel

Martín Zariello dijo...

En el año 2000 un amigo de mi hermana grababa discos y le pedí El jardín de los presentes. No tenía internet ni banda ancha ni imaginaba que se podían bajar 18.000 discos en un día así que estuve meses y meses escuchándolo hasta aprenderme todas las letras. También me impresiona la misma parte de Los libros de la buena memoria. Hay algunos que van más allá y dicen que Las golondrinas de Plaza de Mayo tiene que ver con Las Madres, pero si no me equivoco las Madres no existieron como organización hasta 1977. Niño condenado siempre me pareció un tema increíble que podría formar parte de Ok Computer, cuando empezó a sonar el viernes casi muero de la emoción. Saludos.

Matías dijo...

Manu, la primera vez que escuché ese disco me impactó. Fue en el año 2005, más o menos, donde por aquel entonces no tenía mucha idea de Invisible, más que el Anillo del Capitán Beto. Este disco me lo hizo escuchar un personaje del barrio La Paternal, fanático de Spinetta, llamado Cachito. Me invitó a su casa y, en esa noche, escuchamos el primer disco de Manal y El Jardín de Los Presentes. Un viaje terrible nos pegamos ambos dos.
Del disco, además de El Anillo del Capitán Beto, me quedo con Los Libros de La Buena Memoria, Ruido de Magia y Las Golondrinas de Plaza de Mayo (me la paso escuchándo esta canción en particular, todos los días cuando paseo al perro, desde mi celular).
Qué buen trabajo que hiciste, campeón. Veo que sos un gran fana de esta música que tanto vos como yo llevamos con tanta fiebre en la piel.
Te dejo un fuerte abrazo Spinettiano.

Matías

flandorsio dijo...

Yo entré tarde a Spinetta, lo cual lamento mucho. No tuve amigos que incursionaran en nuevas bandas así que tomé las riendas por mi cuenta y empecé a buscar bandas. Este disco lo encontré en enero de 2008 cuando volví de vacaciones, hacía calor y no había mucho que hacer. Buscando entre los discos que ya tenía encontré el Jardín de los Presentes y me voló la cabeza. Cuando empezó con Beto ya me había fascinado y para el final, con Niño condenado y las Golondrinas ya sabía que esta era una banda para mí. Saludos.

Juanica dijo...

Maravilloso...

'estratosférico'..!

Anónimo dijo...

el jardín es de lo más lindo y original que se grabó en el mundo. yo lo escuche a los 16 años, mientras hacíamos un descanzo en los ensayos de una protobanda de "musica progresiva" que teniamos con un batero del Once. los demas nos llevamaos el equipo (el único a donde enchufabamos todos los instrumentos!) en el tren sarmiento desde Castelar. me acuerdo que el disco me voló la cabeza y la frase hablada del final me parecia una puerta hacía algo super misterioso y fascinante. también conocí por esos días el disco de almendra en obras de 1980 que tenía Jaguar Herido. del resto del munod escuchabamos Yes y nos creiamos que hacíamos algo así... la verdad es que fueron días muy felices, no sé como será la experiencia que tendrán los pibes con la música hoy. ayer- para navidad- le regalé Artaud a mi primo de 14 años. no sé cómo lo tomará, si acaso entenderá lo que significa ese regalo, tal vez más adelante. un abrazo! darío ramos

Valèrie dijo...

Manu, son casi las cuatro de la mañana y estoy “pasada de vuelta” ya que ayer solo dormí unas dos o tres horas, pero cómo hace un buen rato que estoy escuchando El Jardín De Los Presentes…me acordé de esta reseña que hiciste hace mucho…y que nunca había terminado de leer, así que vine y me puse a leer los comentarios de cada canción que era lo que había dejado pendiente la vez que comencé a leerla.
Sin dudas es uno de mis discos preferidos, es impecable de principio a final, las letras son impecables, la poesía es realmente de otro planeta…me vuela la cabeza, tiene frases que se quedaron pegadas en mi memoria y allí se quedarán para siempre. Y la música, obviamente, sublime. Estoy enamorada de este disco desde la primera vez que lo escuché y nunca me canso de escucharlo.
El anillo del Capitán Beto me recuerda a un tío de mi mamá que falleció hace poco, más que nada porque en sus últimos años estaba bastante perdido, “como en el espacio”, porque era un fanático de River y porque coleccionaba estampitas, recortes de revistas…o cualquier tipo de rareza que iba juntando por ahí. La letra se amolda tanto que da miedo, los malvones, el tango, los camiones de basura, ¡la radio!...bueno, no viene al caso la historia del tío de mi vieja…pero fue una bella coincidencia para recordarlo con esta canción ahora que ya no está. Aunque para confesarte la verdad estoy haciendo plagio, empecé a identificar esta canción con este hombre cuando en un viaje de Rosario a mi pueblo veníamos con mis viejos escuchando este disco y mi vieja me dijo que esa canción la recordaba a “Pascualito” (así le decían), así que toda la idea general es de mi vieja. Y ya que estamos, “mi vieja y el café” es una frase que me emociona hasta querer lagrimear, mi vieja y el café, MI vieja y el café… ¡esa frase la escribió para mí! No hay café más rico que el que me prepara mi mamá.
Pero si estoy acá era porque quería leer algo acerca de Los libros de la buena memoria, porque hace media hora que no puedo pasar a la siguiente canción por no poder dejar de escucharla. ¿Así que tan solo habla del alcohol? Bueno, no importa…el arte es subjetivo y por lo tanto yo me quedo con mi interpretación porque la di vuelta para cualquier otro lado, estoy enamorada de la letra de esa canción, así que gracias por la info.
Cómo siempre me extendí y me fui por las ramas, así que voy a postear esto antes de terminar de leer lo que escribiste sobre el resto de las canciones para no seguir escribiendo. Ya tendré tiempo de explayarme más en nuestras correspondencias.
Un beso! Y ahora si…a terminar de leer y a intentar dormir.

where dijo...

tuve la desgracia - y a la vez el placer- de escuchar esta obra de arte recién por primera vez hace un par de años. Es un disco que me abrió la cabeza, que me cambió la percepción del mundo, y que lo siento como una de las obras más grandes que haya visto nacer la música mundial. Es increible que alguien te pueda emocionar asi con solo unos acordes, y algunas palabras.
Si tuviese que definir el Arte, seguramente lo haría con algún tema de Spinetta. Es mágico.
Les recomiendo la versión de Cerati de los libros de la buena memoria.

Anónimo dijo...

Te comento que en el recital del luna en 76 ,el flaco levanta la guitarra ,en el capitan beto,ahi la hinchada de boca enloquece! ,yo estaba ese dia