martes 10 de noviembre de 2009

Conversaciones con JD


El anacoreta va a estacionar en la puerta del departamento de JD y va a esperar a que baje mientras escucha canciones de Charly García. Un auto va a salir del garaje y le va a tocar la bocina. El anacoreta tendrá que mover su auto. Luego le enviará un mensaje a JD diciéndole que lo espera a una cuadra. Cuando JD llegue le va a preguntar por qué tardó tanto y este le va a contestar que estaba terminando de ver una película. El anacoreta le va a decir: “¡Pero si te dije que estaba llegando!”. JD le va a decir que creyó que estaba más lejos. El anacoreta tomará aire y no dirá nada. Durante el trayecto hacia la Boca JD va a mencionar su reciente graduación como director de cine. El anacoreta le preguntará por qué no está pelado. JD le explicará que en su facultad los alumnos no practican ese ritual. El anacoreta le dirá que cuando él se egrese (si es que alguna vez ocurre eso) no le va a avisar a nadie. Cuando el auto esté pasando por Lugones JD hará una reflexión sobre la invasión de la publicidad. Contará que en México no hay tantos carteles y que hay una legislación que obliga a las marcas a advertir a los consumidores sobre la salud. Después dirá: “No puede ser que pongamos nuestra alimentación en manos de una multinacional”. El anacoreta pensará que debe dejar de comer yogures y comer más bananas.
Cuando lleguen al barrio de la Boca, el anacoreta estacionará a treinta cuadras del estadio. Durante la larga caminata hacia el estadio el anacoreta hará una pausa en las vías del tren para hacer pis. Luego JD va a tomarle una foto para que suba a su blog. El anacoreta va a cruzarse de brazos y poner cara de malo. Cuando JD le muestre la foto dirá: “Dios no me dio el don de la fotogenia”. Luego van a pelear el precio de la entrada con un barrabrava. No lograrán bajarle ni un centavo pero igual se llevarán las entradas. JD dirá: “Somos como dos palomos”. El anacoreta no entenderá la frase y JD le explicará el significado de la frase que pertenece a Homero Simpson. Camino al estadio JD va a darse cuenta de que su entrada es para menores. El anacoreta le dirá que tiene muy mala suerte. Finalmente van a ingresar al estadio. El anacoreta le dirá a JD que si no lo dejaban entrar iba a reírse mucho.
El partido va a ser muy aburrido. En algún momento JD va a recibir una llamada y dirá: “¡Salimos en la tele!”. Luego, en el entretiempo, JD le explicará al anacoreta porque las cámaras no podrían nunca tomar un primer plano de ellos. La explicación de JD va a ser una gran desilusión para el anacoreta que creía haber salido en la tele.
Cuando termine el partido JD dirá que a él el chori bostero le cae mal entonces sugerirá ir a una pizzería en San Telmo. Cuando lleguen al lugar tendrán una breve discusión sobre si sentarse afuera o adentro. Se sentarán afuera pero cuando JD vaya al baño el anacoreta tomará la determinación de ir para adentro. “Tenía frío en la espalda”, dirá el anacoreta cuando JD regrese del baño. Luego el mozo los verá muy indecisos entonces les sugerirá pedir dos fugazzetas y una muzarella.
JD y el anacoreta hablarán largo y tendido sobre diversas cuestiones mientras toman una cerveza. JD contará que hace poco vio “Blade runner” y que le sorprendió que la película superara ampliamente al libro. Luego citara a Hitchcock quien decía que las grandes novelas no se pueden adaptar. El anacoreta va a decir que le gustó más la película de Capote que la novela “A sangre fría”. JD dirá que no se banca a Capote. Después JD va a mencionar su fantasía de recorrer la ruta 40 que atraviesa Estados Unidos. El anacoreta le dirá que la ruta 40 es la que atraviesa Argentina de sur a norte. Luego el anacoreta va a decir que está sorprendido por el empobrecimiento cultural de la gente. JD dirá que hoy la gente tiene grandes dificultades para hablar. El anacoreta dirá que antes la gente tenía ideales, buenos o malos, pero los tenía, y pondrá como ejemplo a Hitler y a Stalin. JD disertara un rato sobre el posmodernismo. JD intentará darle una explicación semiótica al problema refiriéndose a la pérdida del significante en el capitalismo. El anacoreta no va a entender mucho y va a decir que él debe el final de semiótica en la facultad. Cuando ya hayan conversado sobre todas las cuestiones posibles van a regresar a sus hogares con el estómago lleno y mucho más sabios.

jueves 5 de noviembre de 2009

El Album blanco (primera parte)


En 1968 Los Beatles viajaron a Rishikesh, en la India, donde estuvieron un mes meditando (salvo Ringo que se fue a los quince días porque no soportaba la comida). Allí compusieron una treintena de canciones que luego pasarían a formar parte del disco conocido como el Álbum blanco, aunque su verdadero nombre es The Beatles. El disco doble del cuarteto de Liverpool aparece en ese contexto como la cara opuesta a Sargent Pepper, disco donde desde la tapa hasta la abundancia de arreglos orquestales se caracteriza por lo ornamental. En otras palabras, la distancia que hay entre Pepper y el Álbum blanco es la misma que hay entre una pintura de Miguel Ángel y una de Mondrian. Lo curioso es que solo haya un año y medio de separación entre un disco y el otro. Paul McCartney, que estaba estrechamente vinculado al ambiente artístico de Londres, le concedió la tapa del disco a Richard Hamilton, uno de los pioneros del arte pop británico. Fue él quien sugirió que la tapa del álbum fuera completamente blanca, hecho que además de significar una revolución para el arte de tapa, le habrá significado una cuantiosa suma de dinero. Al principio había propuesto que haya una mancha de café o de una manzana, pero finalmente quedó la tapa blanca con la inscripción del nombre de la banda. Además se introdujo un número con el objetivo de generar la ilusión de una edición limitada (yo tengo el número 347.661 de la edición aniversario de los treinta años de la publicación del disco).
Es curioso que pese a que es considerado uno de los mejores discos de la banda, sino el mejor, durante el tiempo en que fue grabado la relación de los integrantes de la banda se encontraba en su peor momento. Paul y John ya no componían juntos desde hacía rato, George sentía que Paul y John no le daban importancia a sus composiciones y Ringo sentía que tocaba mal y que no era valorado por los demás. Además, John que había sido el fundador del grupo ya no estaba tan interesado en la banda a raíz de su relación con Yoko Ono, quien pese al disgusto de los demás Beatles, asistía a todas las sesiones de grabación y hasta instaló una cama en el estudio cuando se enfermó. Por otro lado, durante algunos momentos de los cinco meses que duró la grabación, se trabajaba simultáneamente en tres estudios. Es así que hay muchas canciones hechas solitariamente en las que no hay participación del resto del grupo ("Revolution 9", "Martha my dear"). Tal vez este fue uno de los hechos que los llevó luego a querer grabar un disco en vivo donde volvieran a funcionar como banda, como ocurrió en Let it be. A continuación un recorrido tema por tema:
-Back in the USSR: La canción que abre el disco fue compuesta por McCartney durante la estadía del grupo en la India. Es una parodia al tema “Back in the USA” de Chuck Burry, músico al que Paul admiraba y a quién, según Lennon, trataba de imitar (“I’m down”, “Oh Darling”); a la misma vez los retratos que hace la canción sobre las chicas soviéticas y los coros funcionan como un homenaje a los Beach Boys (Mike Love estaba en la India cuando compuso el tema y probablemente haya participado de la composición). Una curiosidad es que la batería fue tocada por el mismo Paul. Ringo se había marchado al Mediterráneo luego de una discusión con Paul porque le había dicho que la parte de tom-toms había salido floja. Ringo sentía que tocaba mal y que los demás no lo valoraban. Finalmente le mandaron un telegrama diciéndole: “Eres el mejor batería de rock del mundo. Vuelve a casa, te queremos.” Cuando volvió lo recibieron con el estudio lleno de flores. “Back in te USSR” y “Dear Prudence” ya habían sido grabadas.
-Dear Prudence: Es una balada que compuso Lennon a la hermana menor de Mía Farrow, la actriz que fue esposa de Woody Allen. Durante el viaje a la India la hermana de Farrow se tomó tan en serio la meditación que no salía del cuarto. Por eso esta canción que dice: “Querida Prudence, ¿no quieres salir a jugar?”. La batería también fue tocada por Paul. Aunque, comparado a otros discos, los arreglos de guitarra de Harrison del disco no descuellan, la melodía del solo del final es conmovedora.
-Glass onion: Esta canción la compuso Lennon en forma de burla a la gran cantidad de suposiciones que se habían hecho sobre las letras de lo Beatles, especialmente desde Pepper. Una de las cosas que se decía era que Paul había muerto en un accidente en 1966 y que desde entonces había sido remplazado por un doble. La letra de la canción dice: “Tengo una clave para todos ustedes: la morsa era Paul”. Luego, en “¿How do you sleep?” de su disco solista Imagine, diría: “Esos chiflados tenían razón cuando decían que habías muerto”. En una entrevista Lennon dijo (refiriéndose a "Glass Onion"): “Incluí esa frase en parte porque me sentía culpable por estar con Yoko y abandonar a Paul”.
-Ob-La-Di-Bla-Da: Puede ubicársela dentro de la gran lista de canciones infantiles que hicieron los Beatles (“Yellow Submarine”, “All together now”, etc).
-Wild honey pie: Es junto a “Revolution 9” uno de los temas experimentales del disco. Está relacionado con “Honey pie”, del segundo disco. Hay un coro que repite siempre lo mismo sobre una base de guitarras acústicas superpuestas.
-The continuing story of Bungalow Bill: Siempre me pregunté quién es el que toca el arreglo de guitarra flamenca del principio. Dudo de que haya sido Harrison. Esta canción es una de las tres canciones del disco en que Lennon se expresa en contra de las armas. Se inspiró en una pareja estadounidense que meditaba en Rishikesh, y que en una excursión en elefante mató a un tigre de un balazo. Es el único tema de los Beatles en que canta Yoko quien cantaría varias canciones, y hasta tocaría un piano desconectado en un recital, cuando Lennon se hiciera solista.
-While my guitar gently weeps: A mi criterio es la primera composición de Harrison en la que logra ponerse a la altura de Lennon y McCartney. Sin embargo, sorprende que George tuviera que llevar a Eric Clapton para que los demás Beatles le dieran bola. La letra fue compuesta según los principios del I Ching. Agarró un libro en el que la primera frase que leyó fue “gently weeps” y a partir de ahí construyó la letra. El solo de guitarra de Clapton es uno de los mejores de la historia del rock, y es una de las pocas participaciones de otros músicos en discos de los Beatles sumada a la de Brian Jones tocando el saxo en “You know my name (Look up the number)” y la participación de Billy Preston como tecladista en Let it be.
-Happiness is a warm gun: Considerada la mejor canción del disco por Lennon, fue inspirada en una revista de armas que había en el estudio donde leyó una frase que decía: “la felicidad es una pistola caliente”. Ringo compuso la parte que dice: “Necesito una dosis porque voy de bajada”. El tema estuvo prohibido en Inglaterra por las supuestas referencias de la canción a las drogas.

-Martha my dear: Tal vez uno de los rasgos que distinga más las letras de McCartney y Lennon, es que a diferencia de las letras profundas y personales de John (cosa que llevó al extremo en su carrera solista al aludir a Yoko constantemente), las letras de Paul inventan personajes y nunca se refieren a sentimientos íntimos directamente. Martha en este caso sería una perra con quién Paul tendría una relación platónica. Este es uno de los temas del disco en los que no hay participación de los demás Beatles.
-I’m so tired: Es una de las mejores canciones de Lennon donde como en muchas otras ocasiones (“Good morning, good morning” por ejemplo) habla sobre la vagancia. Lo habría compuesto en la India cansado del aburrimiento que le producía estar todo el día meditando. Hay una mención a Sir. Walter Raleigh, que fue quien introdujo el tabaco en Inglaterra en el siglo dieciocho. Además, es la primera canción donde se refiere a Yoko (luego lo haría hasta el hartazgo), a quién había conocido hacía poco tiempo en la galería de arte Indica, en Londres. Todavía no se había divorciado de Cynthia.
-Blackbird: Sobre esta hermosa canción de Paul hay diferentes versiones. Una indica que Paul vio a un pajarito cantar en Rishikesh y que eso le inspiró la canción. La más difundida dice que es un canto de aliento a los negros que eran discriminados en Estados Unidos. La inspiración musical fue una pieza de Bach que él y George tocaban desde niños. El golpeteo que se escucha no es el zapato de Paul que marca el ritmo, como muchos creen, sino el sonido del metrónomo que George Martin decidió dejar de fondo.
-Piggies: Es un tema con un gran contenido de protesta social. En él Harrison critica con una acidez terrible a las clases burguesas que hacen cualquier cosa para llegar a la cima. De fondo se escuchan ruidos de cerdos.
-Rocky Raccoon: Además de ser el nombre con que Paul McCartney se registraba en los hoteles en el capítulo de Los Simuladores, es una parodia a ciertas escenas de las películas country. Paul nos ofrece una nueva gama de las tantas que tiene su voz, tal vez en un intento de imitar a Bob Dylan, algo que le saldría mejor a John Lennon en “Working Class Hero” (Plastic Ono Band).
-Don’t pass me by: Fue el primer aporte autoral de Ringo.
-Why don’t we do it in the road: Según Lennon es una de las mejores canciones de McCartney y se sintió ofendido porque no lo invitó a participar de la grabación. Paul toca todo menos la batería que es tocada por Ringo. Fue escrita en la India luego de que viera a dos monos copular sobre el techo. Eso lo llevó a pensar en lo complicado que es el ritual sexual de los humanos al lado del de los animales.
-I will: Es una balada de amor que Paul compuso a Linda Eastman, la fotógrafa americana a quien conoció durante la época de Pepper y con quien se casaría al poco tiempo. Es una de las tantas canciones acústicas que contiene el álbum.
-Julia: Esta canción se la compuso John a su madre quien murió en un accidente de tránsito cuando él tenía dieciséis años. Lo había dejado en cuidado de su Tía Mimi cuando tenía cinco años. Según leí en una novelita titulada El joven Lennon, cundo era chico y recién empezaba mi fanatismo por Los Beatles, su madre se iba a instalar otra vez en Liverpool en la época en que fue atropellada por un colectivo en frente de los ojos de Lennon. Su padre lo había abandonado luego de la guerra, aunque no se hace referencia a él en esta canción (sí en “Mother”). Probablemente estos hechos trágicos de su infancia, y el desarraigo que sufrió de chico, hayan influido en su composición. La frase con la que empieza la canción (“la mitad de lo que digo no tiene sentido”) la sacó del libro Arena y espuma del místico libanés Kahlil Gibran.

miércoles 4 de noviembre de 2009

I'm so tired


I’ am so tired de no saber qué hacer.

De que las amigas de mi vieja hablen de Los Beatles como esos flequilludos simpáticos que nunca se drogaron.

De que Los Beatles hayan sido tan grandes.

De que no aparezca una banda superior a Los Beatles.

De que el Bebe Contempomi sea el gran periodista de rock de la TV argentina.

De las bandas cuyos nombres van acompañados de un artículo adelante (excepto Los Beatles).

De preguntarme si debería levantarme.

De que Lennon haya escrito tan buenas letras sobre temas tan pelotudos como estar cansado.

De que escuchar el disco dos del Álbum Blanco me de miedo.

De tener que pasar los temas de Ringo.

De que todas las bandas se separen para juntarse a los diez años.

De que las empresas de celular sean las patrocinadoras de esos recitales.

De que mi vieja diga que no puede entender como antes criticaba a Charly y ahora diga que es un genio porque no se droga más.

De que haya que pagar ciento cincuenta pesos para ir a un recital y que no se vea una goma.

De haber pagado ciento cincuenta pesos para ver a Charly García y no haber visto una goma.

De que Spinetta cobre ciento cincuenta pesos su recital en Vélez y que no voy a ver una goma.

De que digan que el próximo año viene Paul McCartney a la Argentina y que al final nunca venga.

De que en todas las telenovelas de las seis de la tarde haya una niñera pobre que se enamora de su jefe rico.

De que Mariano Martínez trate de hacerse el cabeza.

De que Recondo y Palacios les pregunten a sus invitados sobre su infancia humilde a pesar de que, en la mayoría de los casos, ahora manejan autos BMW y se cogen a Amalia Granata, Jessica Cirio, Silvina Luna, etc.

De que Tinelli se emocione cada vez que baja abruptamente el rating.

De que cuando Tinelli se emociona vuelva a subir el rating.

De que Fantino les pregunte a sus invitadas si alguna vez tuvieron un amante o si estarían dispuestas a hacer un trío.

De cualquier pregunta que pueda hacer Fantino.

De que Jacobo Winograd no pare de repetir que Guido Süller se la lastra.

De que Fito Páez haga películas, escriba en La Nación y cite frases de escritores en cada entrevista que le hacen.

De que digan que Messi la rompe en el Barcelona y se pregunten cuando la va a romper en la selección.

De que digan que Maradona fue el más grande como jugador para después criticarlo como persona, como padre, como técnico, como argentino, etc.

De que digan que la vida de Palermo es de película.

De que los libros valgan más de cincuenta pesos.

De que la gente ya no compre discos.

De que la gente sea de izquierda o de derecha.

De que Carrió diga que Kirchner es un fascista o algo así como un demonio.

De que todos sean anti-kirchneristas.

De que digan que los Kirchner eran montoneros.

De que digan que Perón era de Racing.

De que los noticieros entrevisten a los familiares de víctimas asesinadas para que estos digan, llorando, que habría que matar a los asesinos.

De que los noticieros pongan música de película de fondo.

De que digan que tendría que haber pena de muerte.

De que digan que en la época de los militares se podía caminar tranquilo por la calle.

De que la gente de derecha diga que no fueron treinta mil los desaparecidos.

De que en todas las películas argentinas de los últimos diez años haya algún desaparecido.

De que Martín Caparrós se acaricie el bigote cuando habla.

De que Lanata siempre esté fumando.

De que Darín siempre haga de él mismo.

De que a Darín siempre le den papel de boludo.

De ver los Simpson.

De mirar partidos de fútbol por Canal 7.

De no saber que ver en la tele.

De no saber qué hacer.

De estar cansado.

viernes 23 de octubre de 2009

Ipod


Desde hace algunas semanas que en mis ratos de soledad, sea cuando camino por la calle, cuando viajo en bondi o mientras como una hamburguesa en algún local de Mc Donalds del microcentro y leo un libro o escribo boludeces en un cuaderno, bueno, en todos esos ratos desde hace algunas semanas que me acompaña un ipod. Este extraordinario artefacto electrónico que en realidad es de mi abuela, a quien prometí devolvérselo las últimas cuatro veces que la vi, parece uno de esos objetos futuristas que hay en las películas de Stanley Kubrick (la moderna casetera de Alex en La Naranja Mecánica por ejemplo). Como la profesión de mi abuelo –geólogo – requiere de viajar asiduamente, siempre trae de sus viajes al norte del continente alguna novedad tecnológica. Temo que si sigue dedicándose a esa profesión por mucho tiempo algún día aparezca con una heladera con máquina de fotos, un reloj-cuchara (¡epa, esto nadie se lo había imaginado!), un elefante que hable en francés (¿?), etc. Disculpe mi falta de imaginación. Por algo escribo en un blog, sino hubiera sido inventor. Volviendo a mi hermoso ipod blanco, tengo que aclarar que no es la última novedad del mercado. Es bastante pesado, no saca fotos, no funciona como celular, no reproduce videos, ni sirve para conectarse vía internet con seres de otras galaxias. De todos modos, no tiene nada que envidiarle a esas cositas pequeñas que la gente usa hoy en día.
El hecho de que el objeto preciado haya pertenecido en alguna época a mi abuelo (luego fue de mi abuela, hecho poco significativo en la historia del objeto) es una limitación a la hora de seleccionar la música ya que salvo Beatles, Rolling Stones, Lennon y otras pocas bandas de rock, la mayoría de la música que contiene el aparato es jazz, blues o country, estilos que están bien para escuchar acostado en la cama pero no tanto para hacerle de banda de sonido a un viaje en colectivo o una caminata por el Parque Centenario. Y otro problema mayor: la música la cargó, desde su computadora, un amigo de mi abuelo que vive en Texas y según tengo entendido (no es que sea un experto en el tema) el ipod no permite que se le cargue música desde cualquier PC. Una medida loable si su objetivo es acabar con la piratería aunque eso signifique escuchar Bob Dylan todo el día (el aparato tiene veinte discos del cantautor). Así que como no tengo pensado viajar a Estados Unidos para cambiar la música de mi ipod, empecé a implementar la función aleatorio. Puedo escuchar a los Beatles (y Lennon) todos los días y no cansarme, pero tampoco creo que sea saludable escuchar todos los días mis canciones favoritas: “Your mother should know”, “Fool on the hill”, “I’m loosing you”, “Woman”, “Mind games”, etc (no puedo dejar afuera a “Brown sugar” de los Stones). Con la implementación del método aleatorio, a la vanguardia de las nuevas formas de escuchar música, descubrí algunas bandas que hasta ahora no estaban en mi lista de "escuchables". Algunas de ellas: Grateful dead, una banda experimental de los años 60’ de la que solo sabía que su líder era Jerry García, aquel que fue parte del Acid Test que narra Tom Wolfe en su novela non-fiction Ponche de ácido lisérgico, también sabía que había tocado en Woodstock; Bill Nershi Band, una banda country que me enamoró con sus guitarras acústicas y dúos de voces; algunas cosas de Clapton; Jefferson Airplaine (historia similar a la de Grateful dead: 60’, psicodelia, LSD, Woodstock); Jimmy Buffet; etc.
Otra cosa que descubrí caminando por la calle o, en realidad, estando en cualquier lugar público con auriculares puestos, es que la banda de sonido determina las ideas que uno pueda hacerse sobre la gente que se cruza (el reproductor tiene que estar prendido, sino no vale). Por ejemplo, si estoy caminando por el Parque Centenario mientras escucho música country, veo a la gente que corre alrededor del parque y me da la sensación de que todos son felices, no se me cruza por la cabeza la idea de que toda esta gente tenga una vida de mierda cuya única felicidad diaria sea dar vueltas alrededor de un parque. También hay casos en los que la música puede determinar lo que suceda en la realidad. Por ejemplo, la otra vez cuando estaba comiendo una hamburguesa en un local de Mc Donalds, justo cuando sonó “Birthday”, canción que abre el disco dos del Álbum Blanco, descubrí que en una mesa contigua un grupo de gente festejaba un cumpleaños bochornosamente. Debo confesar que no es muy agradable estar sentado en una mesa escribiendo en un pedazo de papel atrocidades para la Historia de la Literatura, Beatles al mango, y de golpe un grupo de gente alborozada cantando canciones, haciendo alboroto, cosas que solo me recuerdan a la infancia. No se lo deseo a nadie. Tampoco le deseo a nadie no conseguir el libro de Bolaño que desea leer, escritor que admira pero que nunca leyó (¿se puede admirar a un escritor por lo que leyó de él en un suplemento cultural o por lo que le mencionó un amigo?), y que sean las nueve de la noche en un parque de mierda donde la gente da vueltas sin ningún sentido y que el único consuelo que te quede sea seleccionar la función aleatorio de tu ipod y que la próxima canción esté buena. Si el sujeto en cuestión fuera yo (hay suficientes datos en el relato que lo indican) probablemente sería muy feliz.
El barbudo que aparece en la foto, mezcla entre Jim Morrison y el baterista de Pez, es el cantante de Grateful dead, el señor Jerry García.

jueves 15 de octubre de 2009

God is a concept


“God is a concept”, dice uno de las mejores canciones de John Lennon grabada en 1970 para su álbum solista “Plastic Ono Band”. Los Beatles acababan de separarse y Lennon, un poco cansado de todo el quilombo que fue la separación del grupo, en esta canción buscó desacralizar a los mitos, y en especial al mito que significaron los Beatles. Recordemos la beatlemanía, las chicas chillando, los recitales en estadios repletos donde no se escuchaba una sola nota, etc. No puedo dejar de relacionar el mensaje del ex beatle (“Dios es un concepto con el que medimos nuestro dolor”) con el fenómeno Maradona que en los últimos tiempos se apropió de este humilde espacio. A diferencia de lo que dice Lennon (“Así que amigos, tendrán que seguir ustedes, el sueño ha acabado”), en donde le hace entender a sus ex compañeros, y a la gente, que el sueño se acabó y que él, así como el público, pueden vivir sin los Beatles, al DT de la Selección Argentina parecería no interesarle demasiado terminar con ese sueño que lleva más de veinte años. Puede pasar cualquier cosa, puede dejar de ser el DT de argentina, puede quedar eliminado en primera ronda, lo que sea, pero jamás dejar de ser ídolo. Apenas terminó el partido, mientras los jugadores festejaban y cantaban algunos cánticos en contra de los periodistas, el técnico se sumó al festejo como si fuera uno más. Mientras tanto, Bilardo, que había visto el partido desde un rincón del estadio con una capucha digna de un personaje de “La guerra de las galaxias” se acercó al lugar donde estaban reunidos los jugadores y abrazó a Maradona. En ese instante, entre forcejeos, y algunos insultos, con la masa de periodistas que los rodeaban, el doctor y el ex número diez empezaron a llorar desconsoladamente en una imagen que probablemente mañana será tapa de todos los diarios del país. Luego el técnico dio una conferencia de prensa que probablemente lo vuelva a ubicar en un lugar importante de la historia. He escuchado conferencias extrañas, peleas entre técnicos y periodistas, pero ninguna como esta. La frase literal de Maradona fue: “Tengo memoria, hermano, al que no creía, a los que no creyeron. Con perdón de las damas, que la chupen y que la sigan chupando”. Y básicamente la conferencia de prensa fue eso, dijo una par de veces, que la chupen, que la chupen, le dijo al periodista de América, “Toti” Pasman, que él “la tenía adentro”, citó a Dalma y a Giannina, y bueno, eso, que la chupen. Sobre el partido no hay mucho que decir. Planteo conservador con cuatro centrales abajo y línea de cuatro en el medio, Verón demostró que no fue el malo del Mundial 2002 y que puede ser aplaudido por la hinchada de todos los equipos (aunque hay que buscarle reemplazante ya que no va a llegar al Mundial), tenemos 9 (Crespo te podes retirar), Messi le dio la razón a Caruso Lombardi (“Messi en mi equipo es suplente”), Tévez demostró en lo poco que estuvo en cancha que puede hacer algo más que correr y chocar rivales, Monzón demostró lo generoso que es el fútbol (¿qué pasó con Papa?), finalmente encontramos un arquero que además de pararse entre los dos palos tiene manos, Di María desequilibra por izquierda aunque lo que más me llama la atención es que un tipo con esa cara juegue en la selección, Jonás se corre todo y cada tanto juega al fútbol. En fin, estamos clasificados, podemos wait for the mundial, aunque no tan tranquilos porque nos falta un pequeño detalle: no hay equipo. Así que Señor Técnico, si no quiere que se la sigan chupando, póngase a trabajar y arme un equipo como la gente.

miércoles 14 de octubre de 2009

¿Waiting for the Mundial?

Hoy no es un día cualquiera para el hincha de fútbol argentino. El partido con Uruguay parece poner muchas más cosas en juego que la clasificación al Mundial de Sudáfrica. El hombre que festeja los goles de palomita esta vez realmente corre el peligro de morir y no volver a resucitar. Y no me refiero a la persona, al hijo de Doña Tota y Don Diego, al que nació en Villa Fiorito (aunque esto también tenga que ver con la configuración del ídolo), sino al personaje, a la figura erigida en Dios y que hoy corre el riesgo de ser crucificado y de no volver a resucitar jamás. En una reciente nota en la revista Un caño Fabián Casas utiliza el término “gordismo” para explicar el fenómeno Maradona: “El gordismo es una forma de vida. Surge del fanatismo por Diego Maradona y se afianza y crece a medida que el protagonista central tiene vicisitudes que lo mantienen entre la vida y la muerte”. Es sabido que desde su asunción como DT de la Selección Argentina el ex Pibe de Oro no ha hecho más que poner en duda su idolatría partido a partido. Es decir, nadie va a cuestionar que haya sido el mejor futbolista de la historia, pero la idolatría de Maradona es algo que va mucho más allá de la pelota. Probablemente si Maradona no hubiera construido su vida a través de una cámara de televisión, siempre acompañado por un micrófono y un séquito de periodistas (llamémosles emisarios gordistas), sería recordado de la misma manera que ex futbolistas como Bochini, Alonso, Kempes. Tipos que fueron cracks en algún momento, que fueron ídolos de sus clubes y de la selección en algunos casos, pero que luego que se retiraron fueron olvidados y sólo reaparecen cada tanto para un homenaje o cuando hay que criticar a algún técnico (cuando los periodistas no se animan a criticar llaman a un ex futbolista para que diga lo que ellos no pueden decir). El caso de Maradona es distinto. “El gordismo es adicto a las cámaras, a los micrófonos. Lo que no sucede en la realidad virtual, no tiene peso ni merece ser vivido”. Maradona es un mito no sólo por lo que significó como jugador. El gordismo se alimenta de los malos momentos, sino recordemos: doping positivo por cocaína en 1991 cuando jugaba para el Napoli, 15 meses de suspensión; doping positivo en el Mundial de Estados Unidos por efedrina, es eliminado de la competencia ( “juro por mis hijas Dalma y Giannina que no me drogué”, “me cortaron las piernas”); en 2001 se retira del fútbol en un partido homenaje en la cancha de Boca (“yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”); en 2005 es internado y casi se muere, luego aparece en el programa de Susana Giménez y en el de Tinelli con más de cien kilos (aquí no puede rescatarse ninguna frase ya que no podía articular dos palabras seguidas); en 2006 se hace un by pass gástrico en Colombia y vuelve a primera escena con un programa de televisión llamado “La noche del diez”. Podríamos agregarle a esta historia de película (mucho más taquillera que la mencionada hasta el hartazgo vida de película de Palermo) una posible eliminación de la carrera hacia el Mundial, con o sin repechaje, y me es difícil afirmar si el público lo seguiría acompañando.

En este contexto la selección argentina juega pésimo y resulta imposible imaginar una victoria frente al equipo charrúa. Amistosos inexplicables como los que se jugaron ante Panamá y Gahna, sólo ahora encuentran explicación ya que podrían haber servido como simulacro de repechaje frente a selecciones de bajo nivel. Pedirle a la selección que juegue bien, sabemos, es un oxímoron, algo así como pedirle a Riquelme que se ría cuando juega al fútbol, pedirle al Ogro Fabbiani que corra, o pedirle a Messi que esquive a los jugadores uruguayos como si fueran defensores de Getafe (o que cante el himno). Ante este panorama sólo nos queda ver qué pasa, seguir creyendo en los milagros y wait for the Mundial. ¡Ojalá!

domingo 11 de octubre de 2009

Rezale a San Palermo


Cuando faltaban diez minutos para que terminara el partido entre la selección Argentina y Perú poco valían los comentarios de los miles de espectadores que habían concurrido al Monumental y que vaticinaban una goleada. Ya se había largado la tormenta cuando se cortó la señal. Estaba con mi amigo JD en su departamento del barrio de Vicente López. "Voy a prender la radio", dijo JD. La verdad que no suelo escuchar partidos por radio, estoy más acostumbrado al codificador y desde hace un tiempo a los relatos de Araujo por Canal 7. Estábamos sentados en la cama contando los minutos para que terminara el partido. La imagen me hacía recordar esa publicidad de no me acuerdo que marca (probablemente Coca Cola o Quilmes) en la que se cortaba la luz de toda una ciudad durante la transmisión de un partido y un vagabundo con una radio portátil era el único que quedaba siguiendo el partido en la calle. En ese momento el relator de Radio Mitre gritó el gol de Perú. Sinceramente no lo podía creer. Uno puede imaginarse cualquier catástrofe de esta selección, como la vuelta de Aimar, la convocatoria del Flaco Schiavi, un partido decisivo con tres debutantes, un 11 jugando de 4, un técnico cuya máxima adicción es el micrófono... ¡pero nunca la posibilidad de empatar de local con Perú y quedar afuera del Mundial! La radio siguió sonando de fondo y nos fuimos al living. La señal de televisión todavía no había regresado pero no importaba que volviera, no había nada que ver. Estábamos sentados y ninguno trataba de explicar lo que estaba sucediendo. JD tenía la cabeza caída y se tapaba la cara con las dos manos. De golpe éramos el vagabundo escuchando el partido con una radio portátil en una ciudad desierta, una ciudad sin esperanzas mientras Maradona le rezaba a anda a saber qué santo.

La selección argentina jugó un pésimo partido. El técnico parece no tener la suficiente experiencia para semejante puesto. No tiene sentido ponerse a defenestrar a quien posiblemente haya sido el máximo ídolo argentino. Pero es innegable que no tiene la suficiente experiencia como para manejar un grupo, plantear un partido tácticamente, crear una identidad de juego, darle tranquilidad a sus jugadores, etc. Más allá de que el rival era Perú y hasta con la quinta de Tristán Suarez le ganabas, el equipo estaba mal armado desde el principio. La dupla central sólo es digna de un cuento de Fontanarrosa: un jugador que debuta en la selección a los treinta y seis años y otro que cuando patea la pelota (si es que no le erra) se cae al piso. Además el técnico se da el gusto de hacer debutar a tres jugadores en un partido decisivo: Enzo Pérez, quien la rompe en Estudiantes pero al que naturalmente le pesa la celeste y blanca aún, Emiliano Insúa idem y el "Pipita" Higuaín, único acierto del técnico a quien tuviese que haber llamado antes y no estaríamos en esta situación. Probablemente todos nos ilusionamos con la inclusión de Aimar en el once titular, pero no podemos esperar nada de un tipo que desde que se fue de River se las pasó en la enfermería de todos los equipos europeos en los que estuvo. Magistral pase a Higuaín en el primer tiempo y nada más. En el segundo tiempo fue remplazado por Federico Insúa, una incoherencia terrible si se piensa que el "Pocho" es el volante por izquierda de Boca y que el titular en la posición de enganche es Riquelme. No tengo ganas de darle más vueltas a la novela Riquelme-Maradona, pero este dato resulta irrisorio. Además el técnico ha demostrado con los meses que se busca los problemas solo. La amenaza de renuncia entes del partido, así como estuvo el conflicto por la cancha antes del partido con Brasil, o la discusión sobre si se puede jugar en la altura antes del partido con Bolivia, son todos elementos que obstaculizaron cada partido de eliminatorias que jugó la selección.

Sólo el sonido de fondo de la radio ocultaba el silencio y la desazón que había en el ambiente. Nadie en la habitación le estaba prestando atención al relato de lo que inevitablemente iba a ser una derrota. Los comentarios sobre el partido y las críticas al técnico no parecían importarle a nadie. De golpe se escuchó un grito. "Gooooooooooooooool", gritó el relator de Radio Mitre. No lo podíamos creer. Saltamos y nos abrazamos con mi amigo JD. Era gol de Palermo y lo gritamos bien fuerte para asegurarnos de que todos en el barrio se enteraran de la noticia.

jueves 8 de octubre de 2009

Wilco (The Album)


Hace no mucho tiempo llegó a mis manos un disco de una banda americana cuyo nombre jamás había escuchado en mi vida. En verdad, debo admitir que, dado los tiempos en que vivimos, la cosa sucedió de otra manera. Estaba mirando blogs cuando, de repente… “¡cucu!”, había un mensaje en la computadora. “Manu, bajáte un disco de Wilco”, decía el mensaje de mi amigo JD. “Ok, ahora lo bajo”, respondí. El disco era Yankee Hotel Foxtrot, que bajé y me puse a escuchar mientras intentaba dormirme, propósito que no logré por un buen rato ya que el disco me quitó todo el sueño que tenía. De todos modos, el disco del que quiero hablar es Wilco (The Album), último disco de la banda que bajé al poco tiempo de esto.

Wilco nació en 1994 tras la disolución de Uncle Tupelo, banda que integraba el cantante, guitarrista y compositor Jeff Tweedy. Los otros músicos que conformaron Wilco en aquellos tempranos noventas en la ciudad de Chicago fueron el bajista John Stirrat, el baterista Ken Coomer y el multi-instrumentista Max Johnston. Más tarde se incorporaría a la banda el guitarrista Jay Bennet. Los primeros discos de la banda tuvieron un tinte country y pop más marcado con influencias como Bob Dylan o Neil Young. Luego se fueron metiendo en una búsqueda más experimental hasta llegar al disco Yankee Hotel Foxtrot que suena mucho más volado y cercano a Radiohead. Este fue el disco más vendido de la banda.

El disco Wilco (The Album) me recuerda más a George Harrison. De hecho cuando escuché por primera vez la banda jamás pensé que fuera americana. El cantante, Jeff Tweedy, tiene un acento inglés muy marcado, aunque no tan refinado, un poco así como el que tenían Lennon y Harrison. El tema que abre el disco se titula “Wilco (The Song)". Con un sonido bien rockero y un despliegue de guitarras impresionante, la letra va dirigida directamente al público. Yo creo que toda banda que quiera llegar a algo tiene que tener una canción en la que apele a un “nosotros” o al menos a un “ustedes”, más allá de que algunos abusen de este recurso. Una parte de la canción dice:

Is someone twisting a knife in your back?
Are you being attacked
Oh, this is a fact
That you need to know
Oh, oh, Wilco
Wilco will love you, baby

El mensaje es: bueno, ya sé que está todo mal, pero te amamos, che, estamos con vos (¡si nos comprás el disco!). El segundo tema del disco, Deeper down, es una balada con ciertos aires beatle de la época de Sargent Pepper o Magical Mistery Tour, especialmente en la parte instrumental que recuerda a “Fool on the hill” o a las primeras épocas de Génesis. El disco tiene algunas canciones de amor (¡qué disco no las tiene!) bastante buenas como “One wing” o “You and I” (la entrada de batería me recuerda a “Glass Onion”). Otro tema en el que la banda se dirige directamente al público es en “You never know”. La canción recuerda al Harrison de All things must pass, y el solo de guitarra no puede dejar de compararse con el de “My sweet lord”, del mismo disco del ex beatle. El mensaje se dirige a las nuevas generaciones:

Come on, children
You’re acting like children
Every generation thinks
It’s the end of the world

El disco no podría cerrar de otra manera. Siempre digo que los discos son diferentes a las presentaciones en vivo. Los recitales deben terminar bien arriba para romperle la cabeza al público y que sienta que escuchó todo. Salvo que seas Spinetta que es capaz de cerrarte con “Laura va” y dejarte tirado en el piso. Los discos, pienso, deben empezar arriba (aunque es cuestión de gustos), pero los mejores discos terminan abajo. Escuchen cualquier disco de Charly García, de Spinetta, de los Beatles y van a ver que siempre se cumple esta regla. Wilco cumple la regla a la perfección. Abre con el enérgico “Wilco (The Song)" y cierra con Everlasting, una canción que dice que todo lo que nace, muere:

Everything alive must die
Every built to the sky will fall
Don’t try to tell me my
Everlasting love is a lie

Les recomiendo que se bajen el disco. A mí me lo recomendó mi amigo JD y no se equivocó. Espero no haber abusado de las comparaciones con Los Beatles (creo que lo hice), todos roban de ahí, la cuestión como dice Charly García es saber cómo robar. Wilco lo hace muy bien. Dejo para que escuchen el clip de "Jesus, etc" una canción del disco Yankee Hotel Foxtrot.

martes 6 de octubre de 2009

De barrabravas, optimistas y románticos


La imagen es increíble, el arquero de Vélez despeja una pelota que para su desgracia va a parar justo a la cabeza de Martín Palermo. El goleador que no tiene tiempo ni para sorprenderse coloca la frente justo como para que la pelota recorra cuarenta metros y se estampe contra la red. Vuela la camiseta, Riquelme corre los veinte metros que lo separan de Palermo (y algunos más si pensamos en su mala relación con el 9), salta sobre su espalda, lo abraza del cuello mientras la hinchada delira y se suman al festejo el resto de los jugadores.

La historia empieza algunas horas antes y de manera no tan feliz. Me encuentro con mi amigo JD y su hermano para ir a la cancha. Mi amigo se llama Juan Diego pero a mí me gusta decirle JD en alusión a JR el gran diez de Boca. De todos modos mi amigo JD no la ve ni cuadrada. Como no tenemos entrada decidimos comprar una reventa. Es sabido el enorme negocio que gira alrededor del fútbol y, en este caso específico, de los llamados barrabravas. Reventa de entradas, estacionamiento, puesto de choripán, etc. Por no mencionar los favores políticos. Decidimos esperar a aproximarnos al estadio aunque varias cuadras antes ya se acercan pibes con remera y gorrita de Boca ofreciendo entradas. ¿De dónde sacan las entradas estos?, es la pregunta que se hace todo el mundo, o al menos yo sí tengo en consideración que no todos piensan como yo. Resulta imposible imaginar que una sola persona pueda hacer cincuenta veces la cola para conseguir el fajo de entradas que llevan estos pibes. Ya cerca del estadio se acerca un gordo con la casaca suplente de Boca. "¡Populares!", grita el muchacho que nos ofrece tres entradas por ciento cincuenta pesos. Dudamos un rato tímidamente porque no es fácil plantarse ante media barra de Boca, claro. "Son verdaderas", dice el muchacho ante nuestro titubeo y raspa la entrada con la uña. "No es fotocopia, mira como raspa", dice. Le entregamos el dinero y encaramos hacia el estadio. Estamos por entrar cuando mi amigo JD dice: "¡Son falsas, boludo!". ¿Cómo? ¿Falsas? ¿Qué? "¡Nos encajaron entradas de la Copa Sudamericana, la puta madre!". Mi amigo JD tiene razón. No hace falta contar como nos rebotaron las entradas y nos las tuvimos que meter en el orto. Simplemente agradecer al señor que se apiadó de nosotros y nos hizo una oferta de tres entradas por ochenta pesos que pagamos hasta con la última moneda que nos quedaba. "Si la gente deja de venir por estas cosas yo me muero de hambre", dijo el buen hombre. "¡Fijáte que no sean de la Recopa 98!", me dijo JD antes de partir nuevamente hacia el estadio.

Ya adentro del estadio la historia fue más feliz aunque acompañada de un sufrimiento en otra época desconocido para los boquenses. Boca tiene una defensa muy por debajo de su historia. El pobre Negro Ibarra (pensar que alguna vez pasaba al ataque) ya no puede correr y si quiere ser generoso con su gran carrera e historia en el club debería colgar los botines. Paletta pone, corre y todo lo que quieras, pero le deja una pelota servida a Caruso para que nos meta el segundo gol de Vélez. Además hizo por lo menos tres faltas en el segundo tiempo que pudiesen haber acabado con la alegría boquense. Rosada se las pasó todo el partido corriendo a los jugadores de Vélez con la curiosidad de que nunca pudo sacarles la pelota. Pero para alegría de los xeneizes todavía juegan en Boca Battaglia, Riquelme y Palermo. El 5 empató el partido en el primer tiempo con un cabezazo luego de un centro de Insúa, otro que juega acorde a la historia del club. Riquelme la rompió, teniendo en cuenta que jugó todo el partido roto, y apareció en los momentos que tenía que aparecer para clavar un golazo desde afuera del área y darle la tranquilidad que le falta a este equipo. Palermo no deja de sorprender, ya la metió con los dos pies en aquel penal, con los ligamentos rotos, de mitad de cancha y ahora… ¡clava un cabezazo desde cuarenta metros el hijo de puta!
Acá les dejo el increíble gol de Palermo casi desde mitad de cancha. El gol de cabeza desde mayor distancia de la historia.