miércoles, 4 de junio de 2008

Los dinosaurios


Un tiempo atrás, no mucho, me sucedió algo poco usual, de esas cosas que no suceden todos los días (al menos a mi). Estaba esparando el colectivo. Se suponía que en algún momento llegaría el bondi y luego de no mucho más que una hora, salvo que hubiera una inundación, o se quedara en medio de panamericana o hubiera una guerra civil... debería llegar a mi casa. Lo que sucedió esta vez fue que mientras esperaba el colectivo tranquilo, apoyado sobre un árbol, una señora se fue acercando lentamente hacia mi.
-¡Esto es un desastre! -dijo. Se refería al hospital donde su cuñado o su tío o no se bien quién había sido operado.
Yo asentí con una sonrisa y un casi imperceptile "mmm...". Después de todo, eso no era parte de mis planes y no había ningún contrato en el boleto que dijera que yo tenía que charlar amablemente con esa señora.
-¡Estos hijos de puta lo operaron ayer del corazón y ya lo quieren desalojar! -dijo la señora desencajada, y luego agregó: Esto no pasaba antes...
Viendo como la señora iba tomando confianza, y que el colectivo para variar iba a tardar un rato, no me quedó otra que hacerle de psicólogo a la pobre señora, con el aliciente de que los psicólogos no hablan mucho.
Pero este no era su único problema.
-Sabes que pasa... la juventud está muy rebelde.
Sin entender a qué venía todo esto, le respondí, ahora más como defensor de mis veintiún años que como psicólogo:
-Y bueno... está bien. Nunca está mal un poco de rebeldía.
-No, no. Hay que poner mano dura -dijo la señora -. Yo siempre le digo a mi hermana que le ponga límites a los pibes, pero no hace nada y son un desastre. Yo si hubiera tenido hijos, te aseguro que hubieran sido médicos o abogados.
-Mmm... -dije y volví a mirar por enésima vez a ver si de una vez por todas llegaba el bondi, aunque no podía quitarme la idea de que la señora se subiera conmigo y que tuviera que prolongar esa suerte de charla.
-Si, eso no era así antes.
-Bueno, pero los jóvenes siempre fueron un poco rebeldes -dije.
Me miró con cara de asombro y dijo:
-No, antes tenías que levantar la mano para hablar y si te portabas mal... ¡te cagaban a patadas!
-Mmm... -le respondí justo cuando, por suerte, llegó el bondi y, gracias a Dios, la señora no se subió.
Cuando el colectivo arrancó me di vuelta y la señora seguía hablando, a pesar de que ya no había nadie en la parada.

1 comentario:

tomas dijo...

que suerte que no se subio la vieja!
Referido al pasado: lo viejo por viejo no es mejor.
Referido al presente: ¿la vieja por vieja es peor? Casi siempre es decadencia, aunque puede ser honrada. Lo que le quita dignidad a los viejos es su rescate de lo viejo, desvalorizando el presente. Y lo gracioso es que cada viejo hizo lo mismo; enaltecer los tiempos en que fueron jóvenes.
En otras palabras, aguante el rock and roll!