martes, 25 de enero de 2011

MGMT en Mar del Plata o te olvidaste de tomar una pepa, boludo

La presentación de MGMT en Mar del Plata es probablemente uno de los sucesos más improbables del verano (más increíble aún que Boca haya vuelto a jugar al fútbol). El rostro de incomprensión de la gente mientras Andrew Van Wyngarden, que no es un ex miembro de las SS, destilaba un cóctel de sonidos lisérgicos desde su guitarra y Ben Goldwasser se escondía detrás de sus sintetizadores con ese aspecto de estudiante de Ciencias Exactas, supera el rostro de quienes presenciaron el momento en que un avión se estrellaba contra las Torres Gemelas (algunos salieron corriendo antes que terminara el recital), el televidente atónito que vio a Heinze hacer un gol en una Copa del mundo o el lector que ojeó un libro escrito por ¡Cumbio! en una librería. Sin embargo, las personas que estaban en las playas marplatenses se esforzaban por ocultar su extrañamiento. Gente revista, gente careta, la grasa inunda cual fugaceta. En un esfuerzo por no sentirse abajo de la nueva ola, movían la cabeza, intentaban bailar, filmaban, sacaban fotos, miraban a ver que hacía el de al lado, todo esto al ritmo de canciones tan ajenas a la lista de reproducción de su ipod como “Siberian breaks”, “The youth” o “The handshake”. Otros, probablemente resignados por esas melodías incomprensibles, hablaban entre ellos, molestando a los pocos que habían asistido a la playa con la exclusiva intención de ver a MGMT, o miraban la puesta del sol (tal vez creyendo que ese era el motivo por el cual tanta gente estaba reunida ahí). Más allá de todo eso, es decir, 45.000 personas, de las cuales probablemente más del 80 % solamente conocían “Time to pretend” y “Kids”, el grupo formado en la Universidad de Wesleyan, en Connecticut, se las ingenió para hacer delirar al puñado de fanáticos que se había acercado hasta el balneario Mute y hasta consiguió hacer bailar a la multitud en algunos pasajes del show (“Kids”, “Time to pretend”, “Electric feel”), que promedió la hora y media. Por otro lado, la playa parece ser el lugar ideal para un recital de MGMT. Varios de sus clips tienen como escenario la playa. La tapa de su último disco, Congratulations (2010), es una caricatura de un personaje haciendo surf, deporte del que los líderes de MGMT se declaran fanáticos. No faltaron los elogios de Andrew Van Wyngarden hacia las playas marplatenses.
Cuando casi todas las bandas que habitan el planeta Tierra hacen un disco y si la pegan buscan imitarlo, cosa de que la fama no sea cosa de 2 minutos, MGMT parece nadar constantemente contra la corriente. Empezaron como una banda indie en 2002 mientras estudiaban en la universidad, etapa en la cual grabaron algunos EP como We (don’t) care y Climbing to new lows, donde ya muestran algo de ese sonido electro-pop y psicodélico. Luego de llamar la atención del productor y vicepresidente de Columbia Records, Steve Lillywhite, grabaron su primer disco Oracular spectacular (2008) que contiene innumerables hits, canciones bailables y melodías de ringtone, sin perder su espíritu experimental. Al poco tiempo apareció un simple con una canción que había quedado fuera del primer álbum. Este se titula Metanoia y contiene solamente un track de 13 minutos y 52 segundos, algo que vulnera completamente las leyes del mercado musical actual (seguramente por eso solo es posible conseguirlo por internet). Dos años más tarde sorprendieron al público y a la crítica con Congratulations (2010), un disco más experimental que el primero, con canciones menos pegadizas, total ausencia de hits, que hace honor a la música de los 60’, que ellos mismos reconocen tener como influencia: Pink Floyd, Beach Boys, Grateful Dead, David Bowie, etcétera. Ese mismo espíritu se traslada a sus presentaciones en vivo. Los tipos no tienen problemas en pasar de hacer saltar a la gente al compás de “Time to pretend”, con el cuál abrieron, a canciones más difíciles de digerir como “Song for Dan Tracy”, “Weekend Wars” o el mismo “Siberian breaks”, una pequeña opereta que dura 12 minutos, donde se hubiese necesitado de alguien que pasara con un cartel avisando que no había terminado la canción para que la gente no aplaudiera en cada corte. O quizás una mejor y más fácil solución hubiese sido que alguien pasara con una canasta repartiendo pepas.
Durante la hora y media que duró el recital repasaron casi toda su discografía. De la primera etapa se pudo escuchar “Destrokk”, del EP Time to pretend (2005), con un sonido extremadamente electro-pop, similar al de de grupos como Of Montreal y The Flaming Lips. Hubo baladas como “I found a whistle” y “The youth”, canciones eternas como “Siberian breaks” (inasibles para el público) o zapadas psicodélicas (a lo Almendra II) como la que hacen al final de “The handshake”, hasta hubo punk con la canción que lleva el nombre de uno de los productores más famosos del rock: “Brian Eno” (los coritos y el riff, aunque los MGMT difícilmente los conozcan, recuerdan a Virus). También hubo tiempo para los hits bailables, durante los cuales la playa se convirtió en un boliche, aunque ese fuera el boliche más mala onda del mundo, un boliche que te pasa un tema bueno y al toque te pone una para que te vayas. El show tuvo algunas sorpresas como la curiosa habilidad de Andrew Van Wyngarden para manejar al público. Hizo chistes (le dedicó un tema al vip y cuando el público que estaba adelante empezó a abuchearlo, remató diciendo que era broma), le dedicó una canción al mar, se comió una flor, cantó una canción en patas, le dedicó otro tema a Purpleman, un tipo vestido con un disfraz violeta que le cubría todo el cuerpo, dijo algunas cosas en español (como Paul McCartney), mostró una prenda de mujer que le habían tirado desde el público. Ben Goldwasser, el cerebro detrás de MGMT, mantuvo un perfil más bajo, recluido detrás de las teclas, como si hubiera una pared entre él y el público, aunque esta pared no sirviera para tapar los objetos que lanzaba el público al escenario (en un momento una ojota casi impacta contra su cara). Solamente se corrió en un momento al medio del escenario para cantar “Kids” a dúo con Andrew Van Wyngarden, aunque cada vez que podía volvía hacia los teclados y tomaba sorbos de cerveza, evidenciando la timidez que le provocan las multitudes. El guitarrista James Richardson se lució imitando el “ole, ole, ole” del público en el solo de “Kids”.
Si yo fuera uno de los MGMT no hubiera salido a tocar otra canción luego de terminar con “Brian Eno”. El poco aliento del público para que regresaran al escenario es incompatible con las miles de personas que había en la playa. Un pequeño grupo de fanáticos que se ubicaba al borde del escenario coreó el tradicional “otra…” y los músicos volvieron al escenario para cerrar con “Congratulations”, una hermosa canción de estilo folk que cierra el último álbum. Probablemente Andrew Van Wyngarden y Ben Goldwasser no se imaginaron que alguna vez iban a tocar en una playa de Mar del Plata ante miles de personas y escapar cual Beatles en plena beatlemanía en una camioneta de las enloquecidas fanáticas cuando compusieron “Time to pretend”, una canción que habla del sueño de ser estrellas de rock. Algo que todos soñamos alguna vez. Pero ¿qué más podemos hacer? Tener trabajos en oficinas y despertarnos a la mañana para viajar.

9 comentarios:

Lucía* dijo...

Muy buena reseña, muy divertida, aunque noto mucho resentimiento, jaja. Pero te entiendo. Me jodía mucho la gente que se me acercaba a preguntarme quién tocaba, como si fuera un show pedorro de esos que te ofrecen en los balnearios. También me jodieron un poco las minitas gritonas (soy minita, pero no gritona) que no me dejaban escuchar los comentarios que hacía Andrew. Supongo que es lo malo de estar adelante de todo. Tendrían que haber hecho algo para entrar. Ya que no cobraban entrada, tendrían que haber hecho test a ver cuánto sabés de la banda, y si lo pasás, entrás. Habría sido un show más íntimo y con menos rompebolas. Igual estuvo increíblemente genial.

El anacoreta dijo...

Gracias Lucia! En reaidad por ahi exagero un poco, pero es verdad que es una paja tener que ver un recital que uno espero tanto alrededor de tanto pelotudo que si no le interesa la banda no se porque mierda tiene que estar ahi. Igual esta buenisismo que los tipos no toquen para la careteada y hagan los temas mas raros que los que somos seguidores disdfrutamos tanto.
Acabo de leer tu cronica, no puedo creer que hayas podido entrar al camarin, si hubiera sabido que estaba esa promo!! Espero que los mgmt vuelvan pronto.

Anónimo dijo...

alguien me puede decir si tocaron Of moons, birds and monsters pq en la lista q puso rolling stne en su pagina no parece y para mi la tocaron. gracias.

Anónimo dijo...

o el mismo “Siberian breaks”, una pequeña opereta que dura 12 minutos, donde se hubiese necesitado de alguien que pasara con un cartel avisando que no había terminado la canción para que la gente no aplaudiera en cada corte.

mato eso,yo me la pasaba gritando "NO TERMINO GILES" jajaja
muy bueno todo lo que pusiste :)

Flor dijo...

Excelente la reseña!!!!... Honestamente la encontre gugleando info. Tambien soy periodista de musica... estuve en MGMT... y no hubiera podido describirla mejor! Te felicito! Chin Chin!

Valèrie dijo...

Me encantan tus reseñas Manu...y me recordaste nuevamente que tengo pendiente mi escucha detenida de MGMT...
Así que tocaron en Mar del Plata, Dios, odio Mar del Plata y eso que jamás fui, pero con solo ver ese hormiguero de gente en el verano ya me hace falta para saber que siempre será mi última opción, a no ser que vaya en invierno...pero no tendría mucho sentido...aunque algún día conoceré esas playas...y seguramente será en otoño o en invierno xD

"Gente revista, gente careta, la grasa inunda cual fugaceta. En un esfuerzo por no sentirse abajo de la nueva ola, movían la cabeza, intentaban bailar, filmaban, sacaban fotos, miraban a ver que hacía el de al lado, todo esto al ritmo de canciones tan ajenas a la lista de reproducción de su ipod como “Siberian breaks”, “The youth” o “The handshake”. Otros, probablemente resignados por esas melodías incomprensibles, hablaban entre ellos, molestando a los pocos que habían asistido a la playa con la exclusiva intención de ver a MGMT, o miraban la puesta del sol (tal vez creyendo que ese era el motivo por el cual tanta gente estaba reunida ahí)."

QUE CAGADA ESO. No deberían haber tocado en mardel...pero bueno, me alegra que lo hayas disfrutado :) (lástima que no repartían pepas...)

Anónimo dijo...

estuve ahí y la verdad que no me di cuenta de todo lo que pasaba atrás, estaba en mi mundo disfrutando de lo que había esperado tanto tiempo. los que realmente amamos mgmt la pasamos muy bien y nos quedamos con ganas de más. la verdad que no me importó la cantidad de gente, estuve empelotudecida todo el tiempo, algunos temas ni los canté por escuchar su música.
a mi me encantó! ojalá se repita, peor es nada
beso!

gus dijo...

jaja que bueno a mi me hubiera encantado estar ahi pero supongo que es como aca que solo les gusta el regueaton de mierda jajajaja

gus dijo...

jaja que bueno a mi me hubiera encantado estar ahi pero supongo que es como aca que solo les gusta el regueaton de mierda jajajaja